• Malik deslizó sus manos por mis caderas, bajando hasta mis muslos, y sus dedos encontraron mi sexo ya húmedo y ansioso. Relato erótico.


  • Dejé que su lengua se deslizara en mi boca, saboreando su exotismo, mientras sus manos viajaban por mi espalda, atrayéndome más cerca. Me sentí como una adolescente nuevamente, llena de deseo y de una emoción que no había experimentado en décadas. Relato erótico


  • Pronto me encontré completamente desnuda, mis pechos al descubierto y mi piel erizada por la combinación de nervios y excitación. Relato erótico.


  • No podía utilizar mis manos para lavarme, así que él tomó una esponja y comenzó a enjabonarme con movimientos lentos y suaves. Sus manos eran firmes y seguras, deslizándose por mis hombros, mi espalda, bajando por mi vientre hasta mis muslos. Relato erótico


  • Cuando sus labios descendieron a mis pechos y su boca exploró mi vientre, una mezcla de vergüenza y deseo me asaltó. Era perturbador, tan intensamente vulnerable y placentero a la vez. Relato erótico


  • El beso se hizo más profundo, y todas las barreras que había construido se derrumbaron. Me dejé llevar, rodeando su cintura y sintiendo cómo su cuerpo respondía al mío, tan natural como la primera vez. Relato erótico


  • En ese momento no sabía que Carlos había dejado entrar en la habitación a otro hombre, David, y que mientras yo le daba instrucciones a Carlos, era David quien las cumplía. Relato erótico


  • Al llegar a mi pelvis, sus dedos trazaron líneas alrededor de mis labios, despertando una nueva ola de sensaciones, y el calor entre mis piernas se intensificó con cada roce calculado y experto. Relato erótico.