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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (3)
Sin embargo, lo más intenso estaba por llegar. Mientras la boca seguía trabajando en mi clítoris, sentí cómo otro par de manos se unía a la exploración de mi cuerpo. Relato erótico
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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (2)
—¿Y quién crees que era tu esposo? —preguntó. Miré a Jaime, dudando por un segundo, y luego señalé al tercer hombre, segura de mi elección. Pero el médico negó con la cabeza. Relato erótico.
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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (1)
Jaime, de pie frente a nosotras, parecía atónito, nervioso. La idea era simple: tenía que aprender a «reconocer» mi cuerpo solo con el tacto de su pene.
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Trio sorpresa
Sonreí, sabiendo que estaba a punto de intensificar aún más su confusión. Marta se subió a la cama y se posicionó sobre su rostro, colocando su vulva justo encima de su boca.
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Dos masajistas me dan placer
Marcos se acercó a mí, sus manos bajando más hacia mi entrepierna, acariciando suavemente la piel húmeda entre mis muslos. Cerré los ojos nuevamente, dejándome llevar por la sensación de sus dedos que rozaban mis labios.