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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (1)
Jaime, de pie frente a nosotras, parecía atónito, nervioso. La idea era simple: tenía que aprender a «reconocer» mi cuerpo solo con el tacto de su pene.
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Trio sorpresa
Sonreí, sabiendo que estaba a punto de intensificar aún más su confusión. Marta se subió a la cama y se posicionó sobre su rostro, colocando su vulva justo encima de su boca.
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Dos masajistas me dan placer
Marcos se acercó a mí, sus manos bajando más hacia mi entrepierna, acariciando suavemente la piel húmeda entre mis muslos. Cerré los ojos nuevamente, dejándome llevar por la sensación de sus dedos que rozaban mis labios.
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Avanzando desde la masturbación
La imité, dejando que mis dedos exploraran de nuevo, pero esta vez, no estaba sola. Lucía me observaba con atención, sus ojos siguiendo cada uno de mis movimientos, y yo los de ella. Relato erótico.
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Mi primer club swinger
El hombre me giró suavemente para que quedara de espaldas a él, su cuerpo cálido presionando contra el mío. El vestido que llevaba, que apenas me cubría, fue subido lentamente hasta mis caderas, y su boca comenzó a besarme el cuello, haciéndome estremecer. Relato erótico