• La reina del placer

    Frente a mí había varios hombres, todos desnudos, atados por las muñecas y con los ojos llenos de deseo. Podía sentir la tensión en el aire. Sabían que yo era quien tenía el control, que solo yo decidiría quién de ellos recibiría el privilegio de alcanzar el clímax. Relato erótico.


  • Masaje para despertar el deseo

    Con algo de nerviosismo y deseo renovado, decidió contratar a un masajista profesional que se especializaba en despertar el deseo femenino a través del masaje. Relato erótico.


  • El apartamento

    Su otra mano se deslizó por su pecho, acariciando suavemente la piel sensible. El aire fresco que entraba por la ventana contrastaba con el calor que crecía en su interior. Su respiración se volvió más entrecortada mientras sus movimientos se volvían más intensos, más desesperados. Cada caricia, cada roce la llevaba más cerca de ese…