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El apartamento
Su otra mano se deslizó por su pecho, acariciando suavemente la piel sensible. El aire fresco que entraba por la ventana contrastaba con el calor que crecía en su interior. Su respiración se volvió más entrecortada mientras sus movimientos se volvían más intensos, más desesperados. Cada caricia, cada roce la llevaba más cerca de ese…