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Mi primer club swinger
El hombre me giró suavemente para que quedara de espaldas a él, su cuerpo cálido presionando contra el mío. El vestido que llevaba, que apenas me cubría, fue subido lentamente hasta mis caderas, y su boca comenzó a besarme el cuello, haciéndome estremecer. Relato erótico
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La reina del placer
Frente a mí había varios hombres, todos desnudos, atados por las muñecas y con los ojos llenos de deseo. Podía sentir la tensión en el aire. Sabían que yo era quien tenía el control, que solo yo decidiría quién de ellos recibiría el privilegio de alcanzar el clímax. Relato erótico.