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Adriana no dejó pasar la oportunidad
Sin esperar respuesta, se levantó de su regazo y lo tomó de la mano, guiándolo hacia la puerta trasera de la cafetería, que daba a un pequeño callejón. Él la siguió, como hipnotizado, sin poder resistirse a la fuerza que ella irradiaba. Relato erótico.