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Yoga y sexo
Al tercer día, Clara nos propuso algo aún más intenso. Nos pidió que nos colocáramos en parejas, pero no con nuestras parejas habituales. Cada uno de nosotros fue asignado a alguien nuevo. Relato erótico.
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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (4)
Los tres observadores entraron en la sala. Dos mujeres y un hombre. Todos desnudos, sus cuerpos eran variados, pero claramente experimentados en lo que estaba por suceder. Relato erótico.
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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (3)
Sin embargo, lo más intenso estaba por llegar. Mientras la boca seguía trabajando en mi clítoris, sentí cómo otro par de manos se unía a la exploración de mi cuerpo. Relato erótico
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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (2)
—¿Y quién crees que era tu esposo? —preguntó. Miré a Jaime, dudando por un segundo, y luego señalé al tercer hombre, segura de mi elección. Pero el médico negó con la cabeza. Relato erótico.
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Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (1)
Jaime, de pie frente a nosotras, parecía atónito, nervioso. La idea era simple: tenía que aprender a «reconocer» mi cuerpo solo con el tacto de su pene.