• Tratamiento extremo en la Clínica del Placer (1)

    Jaime, de pie frente a nosotras, parecía atónito, nervioso. La idea era simple: tenía que aprender a «reconocer» mi cuerpo solo con el tacto de su pene.


  • Una Tuppersex caliente

    Pronto, sus pantalones también cayeron, y ahí estaba él, desnudo y completamente erguido. Nos miraba a todas, un poco perplejo pero evidentemente excitado. Relato erótico